You can't always get what you want, but if you try sometimes, you'll get what you need
05 mayo, 2019
Nacidos del amor
Es aquello que anhelamos.
El abrazo que calma nuestra tempestad.
La caricia que nos despeina en la mañana.
El brazo que nos sujeta al caminar.
Las manos que se enlazan en la sombra.
Los ojos que hablar pueden con la mirada.
Las distancias que se acortan
cuando dos almas se piensan
sin estar en la misma cama.
Nacidos del amor,
para el amor nacemos.
Y por más que esperamos, no vemos
que no es algo que nos cae del cielo,
sino que hay que salir a buscar.
Salir de las murallas
que nuestras manos construyeron.
Abrir las puertas y ventanas.
Dejar volar el miedo.
Caminar hacia el encuentro
de aquello que es eterno.
Nacidos del amor,
para el amor nacemos.
Para ese amor que brota
de un manantial sincero,
de agua fresca, que da vida,
que nace mirando al mar.
Un amor que no se acaba
por muchas veces que dudes
si no sería más fácil dejar de amar.
Un amor que nace niño,
que poco a poco va creciendo
y aprendiendo a caminar.
Hasta llegar a transformarse
en aquello que buscamos,
y nos ayuda a convertirnos
en casa, refugio, hogar.
26 abril, 2019
All things must pass
Porque nada dura para siempre.
Todo lo bueno pasa, sí, pero también lo malo. No lo olvidemos. Cuántas veces hemos querido perdernos entre las sábanas, cuántas veces hemos deseado que el amanecer durase todo el día, y que el sol del ocaso nunca diese paso a otra noche oscura, con las mismas estrellas y la misma luna, solitaria, que la noche anterior.
Muchas, muchas veces, hemos susurrado a las nubes que no nos alejasen de esa persona, y hemos hecho pactos con las estrellas para que nos devolviesen esa sonrisa que pocas personas en el mundo habían sido capaces de descubrir. Bajo la sombra de un almendro o con la tenue luz de una habitación (no) siempre solitaria, hemos soñado con detener ese reloj de arena gigante, que tiene poder supremo sobre nuestra vida, y que nos dice cuándo empieza y cuándo acaba nuestro tiempo.
Pero al igual que el cielo cabe en un infierno, un para siempre a veces también cabe en un segundo, y un infinito puede significar un para siempre, aunque unos infinitos sean más grandes que otros, y aunque todavía no sepamos llegar a la eternidad a través de un para siempre.
Cuántas veces te di mi infinito en apenas un segundo, y cuántas veces recibí tu para siempre con caricias. Porque todo queda en la memoria, y tu infinito va grabado en mi piel a golpe de sal y agua. La misma sal y el mismo agua que mojaban mis pies mientras tú me hacías cosquillas a la orilla de aquel mar desconocido. Un mar que fue testigo de nuestras idas y venidas, de tus susurros sordos en mi oído y de mis caricias en tu espalda. Testigo mudo de las veces que temblaste al recibir mi para siempre y de las veces que me dejaste sin respiración al escuchar mi nombre en la comisura de tus labios. Testigo de nuestras risas perdiéndose en el viento y llegando a las estrellas.
Pero las estrellas se apagaron, dando lugar a un nuevo día. Y el mar volvió a ti, y tú volviste al mar, dejándome en tierra, con la única compañía de tu para siempre. Y tu para siempre me acompañará, como espero te acompañe el mío, hasta el día que su fuerza me arrastre a la orilla en el momento que el mar te devuelva a mi.
Porque nada dura para siempre...
(...ni la infinidad del mar en la distancia)
22 marzo, 2019
Flores
Recuerdo la primera vez que olí las flores.
Era primavera. Mayo, tal vez.Era un día soleado, y había salido al campo después de la comida.
Como arrastrados por la fuerza gravitatoria del horizonte, mis pies se pusieron a caminar entre la hierba por los caminos dibujados con esmero durante los extensos años de labranza.
No recuerdo en qué momento me vi envuelta por un mar de amapolas silvestres.
Todas rojas. Todas jóvenes. Todas orgullosas de poder alzar su cabeza en el silencio y bailar al ritmo de la suave brisa.
Todas dejándose llevar. Todas libres.
Entonces cerré los ojos, y el viento suave de las tardes de primavera llevó a mis mejillas el color de las amapolas, inundando mi sonrisa con su olor.
Y en ese momento sentí cómo era la primera vez que mi alma olía las flores, y saltaba de alegría en el silencio.
Joven. Orgullosa. Libre.
02 marzo, 2019
Luz
Apareces,
y lo llenas todo de luz.
Abres mi ventana,
y la brisa fresca de la primavera
inunda hasta el más oscuro
rincón de mi habitación.
Y de mi alma.
Aún me pregunto
cómo puede ser
que sigas aquí, a mi lado,
protegiéndome y cuidándome.
Llamándome,
a pesar de que
los vaivenes de mi vida
a veces me confundan,
haciéndome creer que
lo mejor está detrás,
para que me dé la vuelta
y deje de mirarte.
Ten paciencia.
Prometo que lo haré
lo mejor que pueda.
Pero, mientras descubro
la manera de ordenar
el caos que se extiende
en mi mirada,
cógeme la mano.
No me sueltes.
Porque mientras vaya de tu mano,
la libertad no me dará miedo.
Y seré luz, como tú eres luz
para mi vida y para la de tantos
que caminan a tu lado.
Porque no hay mayor
descanso para mi corazón
que la alegría que me llena
al escucharte y al verte,
como cada día, aquí.
A mi lado.
15 enero, 2019
Niebla
Echo la vista atrás y la niebla que acaricia mi ventana se cuela entre mis pensamientos, llenando mis recuerdos inconexos de un pasado que, por lejano que parece, podría haber pertenecido a otra vida.
"Mismo sitio, distinto lugar"
La niebla empieza a condensarse, formando las gotas que se adhieren al cristal y se transparentan, dejando ver lo que hay detrás.
Un sendero. Unas huellas. Una vida.
Y aquellas rocas escarpadas al fondo.
¡Qué grandes e infinitas parecían desde dentro!
¡Qué serenas se perciben desde la distancia!
Yo, que vivía al calor de miedos e inseguridades.
Yo, que dormía con mis monstruos debajo de la cama, temiendo que me cogiesen la mano por la noche y me arrastrasen a su mundo de silencio y oscuridad.
Yo, que nunca me creí capaz, descubro hoy entre la niebla que no necesitaba creerlo, porque ya había Alguien que lo creía por mí, esperando que llegase el día en que fuese capaz de descubrirlo.
Descubro hoy, en el silencio, que la niebla ya no me encrespa, que ya no me da miedo, porque he aprendido a ver entre las nubes el rayo de luz que rompe las tinieblas y disipa los fantasmas.
Qué bonito verse en la distancia y sentirse pequeña ante la enormidad de un Amor que no se cansa de dar Vida.
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