01 abril, 2018

Por Ti

De nuevo consagramos nuestras vidas,
un año más,
a Ti.

Cantamos, sufrimos,
reímos y lloramos.
Todo por Ti.

Por Ti, seguimos.
Por Ti, caminamos.
Por Ti, vivimos.

Comenzamos un año más,
a la espera,
uniendo nuestras manos,
nuestras voces,
nuestros corazones.

A la espera de ese rayo de luz
que ilumine y llene de sentido
nuestras vidas.

Porque NADA es en vano.
Porque TODO merece la pena.

Por Ti.




27 marzo, 2018

Espejos

No nos damos cuenta de que muchas veces con nuestra vida, aunque quisiéramos ser ejemplo y modelo para aquellos que nos observan, no somos más que un espejo, un reflejo de lo que nos rodea. El problema de ser espejo es que esto no nos permite vernos a nosotros mismos directamente. Solo podemos mirar hacia fuera y ver aquello que son los demás.
Lo típico de
"ver la espina en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio"

Pero, démosle la vuelta al asunto y pensemos en colectivo.

¿Y si todos somos espejos?

Si esto fuese así, entonces al mirar a los que nos rodean no estaríamos viendo lo que los demás son en realidad. Veríamos un reflejo, que al ponernos nosotros enfrente sería el nuestro propio.

A veces solo hace falta cambiar la mirada, centrarla en los reflejos y no en los espejos, que no son más que un marco, un soporte, un envoltorio de lo que muestran. Darnos cuenta que aquello que estamos viendo en los demás que no nos gusta, o aquello que nos está molestando, puede que sea nuestro propio reflejo. La imagen de lo que nosotros mismos somos y proyectamos en los demás.

Cambiemos la mirada y aprendamos a ver nuestros reflejos en los demás, para poder cambiar aquello que empaña nuestra vida y no nos deja SER con claridad.


25 marzo, 2018

Lléname de ti

Lléname de ti, Amor.

De tu agua de rosas blancas.
Del perfume infinito de tus sonrisas.
Del soplo de aire fresco
Que mi corazón reclama.

Lléname de ti, Amor.

De la libertad de las nubes soñadoras.
De la alegría de un niño que, impaciente, espera.
De la esperanza que un día tuve
Y que mi corazón añora.

Lléname de ti, Amor.

Del abrazo de tu beso en la mañana.
De la caricia del sol sobre la arena.
De la fuerza de la marea que me lleva
Y que mis miedos arrastra.

Lléname, Amor, como antes me llenabas.

De aire fresco, de sonrisas,
De caricias y esperanzas.
Pero llévate mis miedos.
No me dejes con mis faltas.

Lléname rápido, Amor,
Que mi corazón ya falla.
Que no encuentro ya la puerta
Que me lleve hasta tu casa.

22 marzo, 2018

"Mamá, ¿por qué tienes esa cara?"

"Mamá, ¿por qué tienes esa cara?
Es que te veo tan... Apagada..."

Se me pusieron los pelos de punta cuando el otro día iba en el autobús de vuelta a casa y de repente escuché a una niña decir esto. Mi sorpresa fue cuando vi que la niña no tendría más de cinco o seis años, y miraba a su madre, sentada junto a ella, con un signo de preocupación totalmente sincero en los ojos.

No pude evitar observar cómo la madre, con la mirada al frente, perdida, desprendía una mezcla de preocupación y tristeza, que tal vez no fuese más que puro agotamiento o aburrimiento.

El caso es que me llamó la atención la perspicacia de la niña, y cómo enseguida supo que, fuese lo que fuese aquello que le rondaba la cabeza, lo que su madre necesitaba era un abrazo. Y eso hizo, abrazar a su madre, a pesar de no obtener respuesta a su pregunta.

Y ahí me quedé yo, con cara de tonta, mirando cómo la niña rodeaba con sus pequeños brazos el cuello de su madre. Pensando lo mucho que nos cuesta a los "mayores", ya no abrazarnos o demostrar el cariño que nos tenemos los unos a los otros, sino simplemente detectar cuándo los que tenemos al lado necesitan nuestro abrazo.

No sé en qué momento de nuestras vidas crecer se convierte en sinónimo de seriedad e individualismo, como si necesitásemos demostrar al mundo que somos fuertes y autosuficientes. Que no necesitamos a nadie, dando por hecho que cada uno tenemos que hacer nuestro camino solos, y que los demás tampoco necesitan nada de nosotros.

Cómo nos gusta engañarnos a nosotros mismos, cuando en el fondo sabemos que no seríamos nada sin todas esas personas que nos han ayudado a ser lo que somos y a llegar donde hemos llegado.

Desde aquí doy las gracias a esa niña que el otro día me recordó que el mundo sería mejor si todos apartásemos un poco la mirada de nosotros mismos y empezásemos a observar un poco más (y mejor) lo que tenemos alrededor.

20 marzo, 2018

Miradas de amor y miedo



Me refugié durante tanto tiempo
en el fondo de tu mirada,
que el verde grisáceo de tus ojos
se convirtió en el color de mi cielo.

Me aferré tantas veces a tus brazos,
que ya casi no notaba
el frío del invierno
cortando mi piel en pedazos.

Me perdí de tu mano tantas noches,
que olvidé cómo seguir
el camino en un mapa
sin que tú me ayudases como guía.

Te busqué tantas veces…
Tantas veces volví a tu encuentro…

Y es ahora,
que te miro en la distancia y te veo entero…

Ahora me doy cuenta
que aquello que había en tu mirada
no era amor, sino miedo.