05 noviembre, 2018

En la hora exacta


















"El amor, cuando es más íntimo y profundo, tanto más exige el respeto de la libertad y la capacidad de esperar que el otro abra la puerta de su corazón"

"El amor confía, deja en libertad, renuncia a controlarlo todo, a poseer, a dominar"
Amoris Laetitia

Enséñame a amar en libertad,
con confianza y humildad.
Ayúdame a ser paciente,
a no querer adelantarme,
a no querer imponer
mi tiempo sobre el tuyo,
porque solo en la hora exacta
avanzaremos.

Solo en la hora exacta
en que mis pies
encuentren tus huellas
y mi mirada
se guíe por tu luz.

Solo en la hora exacta
en que mi tiempo
se corresponda con el tuyo,
y mi voluntad deje de ser mía
para empezar a ser también tuya.

Solo en esa hora exacta
podremos avanzar.

Solo en esa hora exacta
seremos capaces de amar.

Sin miedos, sin durezas,
sin envidias, sin intereses,
sin rencores ni arrogancias.

Solo en esa hora exacta
seremos capaces de amar
de forma paciente, servicial,
en fortaleza y esperanza,
perdonando,
con la verdad en nuestras manos
para mostrar la alegría
en la que estamos amando.

Solo en esa hora exacta
seremos capaces de amar
en libertad.


16 octubre, 2018

Píntame



















Píntame de mariposas blancas este otoño.

Hace ya algún tiempo
que vengo pensando
que me estoy acostumbrando
a vivir con la poesía.

Desde que te fuiste
he buscado cada día
y no he encontrado, todavía,
a más fiel compañera.

Píntame un otoño de esperanza.

He abierto las ventanas,
el aire y el sol entran,
y mi cama calientan,
y está mi alma menos fría.

Fresco y efímero,
baña el cristal de mi ventana
el rocío de la mañana
que se escurre entre mis dedos.

Píntame un otoño de ilusiones renovadas.

Al abrirse mis ojos descubren
de un rayo de sol el reflejo
que choca en el espejo
y me cae sobre la piel.

Calentando las caricias
que te buscan en la niebla,
mientras mi mirada tiembla
al pensar que no te ve.

Píntame un otoño de sonrisas, de caricias, de miradas. 

Que me muero por saber 
si es tu mano la que pinta
los colores de tu alma.

Que es tu mejor lienzo,
mi espalda,
cuando son tus dedos el pincel.


07 octubre, 2018

Contigo, todos los días

Contigo, que me das luz.
Que me buscas en las noches de luna nueva,
y agarras con fuerza mis manos temblorosas.

Contigo, todos los días.

Contigo, que me das paz.
Que no tienes miedo de mis días tormentosos,
y pones en calma mi mar de dudas.

Contigo, todos los días.

Contigo, que me buscas.
Que llamas a mi puerta cada día,
y si no abro, te cuelas por la ventana.

Contigo, todos los días.

Contigo, que caminas a mi lado.
Que me esperas, paciente,
y me empujas a amarte, seguirte y adorarte.

Contigo, todos los días.




28 septiembre, 2018

Pongámonos las alas

Porque no siempre estamos
donde tenemos que estar,
hoy mancho mis manos
con lágrimas de tinta.

Porque no siempre somos
quienes tenemos que ser,
dejo en la puerta
la máscara de los jueves.

Por el tiempo que no pasamos
con quien espera
en la puerta nuestra llegada,
con los brazos abiertos.

Y por el que regalamos sin sentido
a todo lo que nos consume en silencio,
nutriéndose de nuestro engaño
para avanzar...

El tiempo vuela.

Pongámonos las alas.

Porque nos equivocaremos muchas veces.
Confundiremos izquierda con derecha.
Arriba con abajo.

Pensaremos que vamos bien,
y estaremos equivocados.

Suerte de las veces
que confundimos los errores,
y al final nos damos cuenta
de que no lo son.

Que lo hemos hecho bien.
Que nuestro "acto de rebeldía"
nos ha llevado a la meta.
Que hemos llegado
donde teníamos que llegar.

Benditas las noches que me pierdo
en la negrura del cielo
y termino encontrándome en la luna,
con personas que son estrellas.

06 septiembre, 2018

En estado de anestesia


















Estamos anestesiados.

No sé si es la televisión, Internet, el consumismo, el sistema capitalista... Tal vez Netflix.
No sé de dónde vendrá la inyección, pero por aquí vivimos anestesiados.

Estamos en ese momento después de la operación en el que eres consciente de que te han abierto en canal y tienes una raja sellada con puntos de arriba a abajo de la barriga.
Sabes que tienes la herida, pero no la sientes, porque en el momento de duermevela no has llegado a despertarte de la anestesia, y sigue haciendo su efecto de arrancarte de la piel el dolor.
Más bien hace el efecto de tapar el dolor, porque arrancarlo sería eliminarlo y dejar de sentirlo, y lo que hace la anestesia de alguna manera es aplazarlo, dejarlo para más tarde. Como esa pila de ropa que se deja sobre la silla para planchar mañana. O ese mensaje de Whatsapp que dejas en leído para contestar después. Cuando haya tiempo.

Así vivimos.

En un estado de anestesia permanente. Dejando para después todos esos dolores del mundo que nos incomodan y hacen saltar las alarmas de humanidad que, por el hecho de ser humanos, llevamos implantadas, ya sea bajo una capa de piel o bajo un millón de capas de piedras en el corazón.

Así vivimos.

Intentando tapar con ibuprofenos los dolores que provocan las bombas al caer sobre hospitales. Poniéndole una venda a los niños en el fondo de océanos. Haciendo oídos sordos a los besos que ya nunca cantarán. Escondiendo soledades tras emojis de sonrisas.

Así vivimos.

Como si no fuese a pasar la anestesia. Como si mirar para otro lado fuese suficiente para no ver el dolor.

Que igual el nivel del mar no sube por el cambio climático. Que igual es por las lágrimas de los que se asoman al acantilado después de despertar de la anestesia.